Estimulando el lenguaje en niños con dificultades de habla

Hoy en día en algunos los niños desde su temprana edad existe una marcada deficiencia en las habilidades comunicativas y la carencia de lenguaje en ellos, dentro de este grupo, están los niños con problemas de lenguaje y los niños con TEA.

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Lilly Cuya López, educadora y especialista en problemas de lenguaje nos enseña en este vídeo tres puntos claves para ayudar a niños con problemas de comunicación.

Los problemas de lenguaje y habla son desafíos complejos que afectan la comunicación, pero es fundamental entender que no son un reflejo de la inteligencia, sino barreras en la forma en que procesamos o producimos la información.

1. La diferencia vital: ¿Habla o Lenguaje?

A menudo usamos estos términos indistintamente, pero en el mundo clínico son diferentes.

Entender esto es el primer paso para identificar el problema.

El Habla: Es el acto físico de producir sonidos. Involucra la coordinación de músculos, lengua, labios, mandíbula y el tracto vocal. • Problema típico: “El niño sesea” o “tartamudea”.

El Lenguaje: Es el sistema cognitivo y social que usamos para dar y recibir significado. Incluye el vocabulario, la gramática y entender lo que otros dicen. • Problema típico: “No encuentra la palabra correcta” o “le cuesta seguir instrucciones complejas”.

Diagrama del cerebro mostrando las áreas de Broca y Wernicke, regiones cerebrales fundamentales para la producción y comprensión del lenguaje

Áreas de Broca y Wernicke: regiones cerebrales del lenguaje.

2. Tipos comunes de trastornos

Podemos dividir los problemas más frecuentes en tres grandes categorías:

A. Trastornos del Habla (Ejecución)

Dislalia: Dificultad para pronunciar ciertos fonemas (por ejemplo, problemas con la “R” o la “S”). Es muy común en la infancia.

Disfemia (Tartamudez): Interrupciones en la fluidez del habla, como repeticiones o bloqueos prolongados.

Disartria: Debilidad o falta de control en los músculos del habla (común tras lesiones cerebrales).

Apraxia: El cerebro sabe lo que quiere decir, pero falla al planificar la secuencia de movimientos para producir el sonido.

B. Trastornos del Lenguaje (Procesamiento)

Afasia: Generalmente ocurre en adultos después de un derrame cerebral o lesión. Afecta la capacidad de hablar, entender, leer o escribir.

Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL): Antes conocido como TEL. Son niños que tardan en hablar, tienen vocabulario limitado y problemas gramaticales sin una causa física obvia.

C. Trastornos del Procesamiento Auditivo

El oído funciona bien, pero el cerebro no interpreta correctamente los sonidos. Por ejemplo, en un aula ruidosa, la persona no puede distinguir la voz del maestro del ruido de fondo.

3. Señales de alerta (Red Flags)

La detección temprana es el factor más importante para un buen pronóstico.

Edad / EtapaSeñales a observar
12 - 18 mesesNo balbucea, no señala objetos, no responde a su nombre.
2 - 3 añosTiene un vocabulario menor a 50 palabras, nadie fuera de la familia le entiende.
Edad EscolarLe cuesta aprender nuevas palabras, narrar una historia en orden o seguir instrucciones de dos pasos.
AdultosDificultad repentina para encontrar palabras, cambio en el tono de voz, arrastrar las palabras.

4. Causas y Factores de Riesgo

No siempre hay una causa única, pero los factores comunes incluyen:

Pérdida auditiva: Incluso una pérdida leve o infecciones crónicas del oído pueden retrasar el lenguaje.

Factores neurológicos: Parálisis cerebral, autismo (TEA), o lesiones traumáticas.

Genética: Antecedentes familiares de retrasos en el habla.

Factores estructurales: Labio leporino o paladar hendido.

Diagrama anatómico del oído humano mostrando sus estructuras internas y externas, esenciales para la audición y el procesamiento del lenguaje

Anatomía del oído humano: estructura fundamental para la audición.

5. El impacto invisible: Lo emocional y social

Más allá de la dificultad para hablar, estos problemas conllevan una carga emocional pesada:

Frustración y aislamiento: Al no poder expresarse, los niños pueden volverse agresivos o retraídos.

Autoestima: Los adultos con tartamudez o afasia a menudo sienten vergüenza o ansiedad social extrema.

Rendimiento académico: El lenguaje es la base de la lectoescritura; un problema no tratado suele derivar en dificultades escolares.

6. ¿Qué hacer? El camino a seguir

Si sospechas de un problema, el paso crítico es una evaluación por un Logopeda (también llamado Fonoaudiólogo o Terapeuta del Lenguaje).

Nota importante: Evita el consejo de “ya hablará, cada niño tiene su ritmo” si tus instintos te dicen que algo pasa. La intervención temprana aprovecha la plasticidad cerebral de los niños, logrando resultados mucho más efectivos que esperar.